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domingo, 27 de septiembre de 2015

SUEÑO QUE LLUEVE

Sueño que llueve y que me estás queriendo.
Cielo en congoja, mi corazón deshace,
Y deshaces con él; lluvia tú mismo
Me transcurres lento;
Yo me dejo llevar por los canales
Inundados de hojas
Y de pasos
Y un crujido me llora desde el hueso.

El mundo en selva
De colores
Viene
A espejarme en nosotros, y a impregnarnos
De misterio, de aroma y de raíces.

A la vera de esta Irrealidad, 
palpita, un niño tibio
Que indeciso arrima
Con su barco de papel
y quiere
Navegar nuestra sangre.


Sueño que llueve; acaso estés soñando
A mi ritmo, y amándome,
Y en tanto,
Esta lluvia silente, tal vez sueñe
Ser mujer, y sufrir.

Ávido el suelo que la bebe sueña, quizás,
Ser hombre y consumirla; ruedo
Como una gota entre tus brazos, vuelco
Sollozando tu nombre.

Tú deslizas, compactado llanto, por mi cielo
Y rompes; un deshacer unidos,
Ya no somos, y despierto.
Sin nosotros, y sin sí mismo, el sueño
Se ha quedado soñando
Ser la muerte.



SIENDO

Tú sabes
Que estoy aquí a la altura
De tu boca,
A lo largo y a lo ancho de tu nervadura.
Aguzada a tu rumbo, y siempre estando,
Y siempre siendo,
Y siempre anticipándome a tu búsqueda,
Liberada y sujeta
Cosa tuya.
Tú sabes;
Has medido la distancia,
Que podrías tocarme con tu idea,
Y empapar mi ternura
Con tu lágrima.
Que resuenas
En el ámbito líquido
Del golpe,
Y que lates conmigo gota a gota.
Que te extiendes más allá del contorno
De mi vida,
Contenida
En el tiempo de tu órbita.

Tú sabes
Que me guardas
Limitado mi mar a tus orillas,
Evidencia
Que bebes y que mojas
Y que tiembla en mi espuma
A tu caricia.
Tú sabes todo.
Razonas mi emoción como un teorema.
Yo fluyo solamente,
Sin ideas,
Estoy aquí a la altura
De tu boca,
A lo largo, a lo ancho
De tu nervadura,
Siendo,
Nada más que siendo 

                                     Tuya.