jueves, 28 de marzo de 2013


POR INSTRUCCIONES DEL CABALLERO

La noche iluminada por una luna casi llena, la princesa como de costumbre se dirigía al bosque de la melancolía, a veces la profundidad de su propia mente la traga y queda vagando en un universo que apenas logra comprender,  ¿comprender?.  Al pretender cruzar “los Montes de la Soledad, lugar lleno de riscos escarpados, peligrosos y secos,” no pudo, por más que lo intentaba y  a pesar de saberse el camino de memoria por haberlo recorrido incontables veces… Pero obstaculizaba su paso un hilera de bestias; los dragones que antes atacaban a su castillo.

Un momento – replicó Protección – que era el rey de los dragones y
resguardaba las rocas del monte,  no le está permitido pasar, ni permanecer por aquí Princesa.  Ahora  los Montes de la Soledad son el lugar de entrenamiento para formar nuevos Caballeros Guerreros y no tenemos tiempo para contender con princesas.

No es mi intención causar problemas – dijo la Princesa– pero si tú  confías en mis habilidades creo que puedo pasar sola sin la ayuda de ustedes.  Te propongo un trato…

No insista Princesa – replicó el Dragón – Usted sólo estorbaría y además no pretendo ofenderla, pero usted no podrá escapar a mi vigilancia. Con ahínco, por la fuerza si fuese necesario sin causarle daño, cumpliré la palabra prometida y debe regresar.

La Princesa le preguntó: Su reacción ha sido muy extraña. Me ha dejado con una sensación muy rara que no sé cómo expresar...  Por qué después de haberme dejado pasar y en ocasiones hasta ustedes me ayudaban, ahora no me lo pemiten? 

—Dijo el dragón—, sólo tú has decidido convertirte en lo que ahora eres, tu forma no refleja nada de lo que hay dentro de ti.  Aunque veo por tus ojos, que son más expresivos y dejan ver más allá que los ojos de cualquiera de tu raza… Que tu alma es noble, que tu corazón le pertenece a un Caballero y que a pesar de saber cuál es el Don, insistes en cruzar los montes de la soledad para internarte en  el bosque de la melancolía, lugar que está corrompido por males, que muchas veces te suelen afectar.

Además, El Caballero de la Rosa está muy inquieto por ti, dice que:
El Bosque de la Melancolía es frecuentemente visitado por personas con profunda tristeza, pero si se pasa mucho tiempo en este, sin darse cuenta se adentran en sus profundidades hasta que le devora, el corazón, el alma y la vida”  y nos ha encomendado la tarea de cuidar  que nadie se acerque, “especialmente su amada princesa.”

Esa noche la Princesa lucía radiante con un vestido de seda y sus largos cabellos negros brillantes aún más brillantes en el que se reflejaban destellos de la luna que alumbraba el firmamento… que perfección. No recuerdo haber visto a una mujer más bella -pensaba el dragón- sobre todo su interior, tal como lo vocifera el Caballero.

La princesa regresa a su castillo y no reprochó la decisión del Caballero de la Rosa, simplemente aceptó porque sabe que él le ha dado "en prenda su alma, su corazón, su ser entero"… cree en él y en la fuerza que los une. 

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿DE QUE MODO TE AMO?

Deja que cante las formas:
Te amo desde el hondo abismo hasta la región más alta que mi alma pueda alcanzar, cuando persigo en vano las fronteras del Ser y la Gracia.
Te amo en el calmo instante de cada día, con el sol y la tenue luz de la lámpara.
Te amo en libertad, como se aspira al Bien;
Te amo con pureza, como se alcanza la Gloria.
Te amo con la pasión que antes puse en mis viejos lamentos, con mi fe de niña.
Te amo con la ternura que creí perder cuando mis santos se desvanecieron.
Te amo con cada frágil aliento, con cada sonrisa y con cada lágrima de mí ser; y si Dios así lo desea, tras la muerte te amaré aún más.

lunes, 25 de marzo de 2013


EL DON CONFERIDO A LA PRINCESA.

Pensando se quedó, así estuvo toda la noche en el bosque de la melancolía, no lograba regresar… Desde que Elfo le dio el Don no dejaba de buscar qué era eso tan especial; el único camino que le haría regresar al corazón del Caballero.


Ciertamente la Princesa nunca había visto un Elfo  ni se había interesado en ellos, a pesar de que eran seres mágicos y fantásticos.  En ese momento resonó entre sus pensamientos, que indagando sobre la vida de los elfos en las aldeas cercanas sin encontrar respuestas que le revelaran el Don,  decidió visitar al sabio que vivía  en un hermoso castillo, en lo alto de la montaña.

El sabio escuchó amablemente a la Princesa mientras le platicaba sobre el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicar el secreto de los Elfos. Le indicó que diese un recorrido por su castillo y regresase más tarde.

Así  la princesa emprendió su recorrido por el castillo, habían unas escaleras que la llevaron a la torre más alta, sin saberlo entró a una habitación especial llamada scrpitorium,  como siempre curiosa, le llamo la atención algo cubierto con un tapiz rojo, sin pensar procedió de inmediato a retirarlo, observando un hermoso baúl de madera muy antiguo. Se preguntaba qué guardaba celosamente el sabio en un baúl?, Lo abrió y encontró algunos textos con láminas de oro muy delgadas, manuscritos y unos epítomes, que comenzó a leer, notaba que sus páginas estaban decoradas con bellas ilustraciones llamadas iluminaciones porque les daba la luz.

Ya casi amanecía en el boque de la melancolía y la Princesa continuaba pensando en todos los intentos que había hecho por saber cuál era ese don…  En los epítomes del sabio, encontró una sección que estaba demarcada con un hilo rojo, -el cual la Princesa se lo quedó-, los escritos decían:

"Cuando nota tu corazón que el camino empieza a temblar bajo tus pies…
Cuando tu alma da surcos como un barco en la tormenta marina…
Cuando la decisión se alza en todo cuanto te concierne…
Cuando el amor se debilita y te derrumbas en el mar de las lágrimas…
¡Deja los tormentos! Vuelve a volar en las alas de tu dragón….
Extiende las alas de la imaginación que anteceden a tu persona... 
En  ellas hallaras también el filo del arma que se ceñirá al cinto en tu camino... 
Que  tu alma sea libre en la eternidad del mundo...  Busca la estrella que sabes que hay en ti... 
Encuéntrala... aunque tengas que abatir al mismo miedo que en tu corazón anida...    
Recorre las sendas sin temer...  Aunque  en la noche oscura el miedo beba en tu piel... 
No te dejes vencer nunca...  Sigue hasta lograr llegar a donde morar... 
Hasta encontrar el sueño que realidad se hará gracias a tu fe... 
La fe que nunca debe morir en tu corazón...  La única en la de debes pensar... 
Y  nunca perder la esperanza.  
Las almas fieles que luchan por salir... por salir de la incertidumbre y hallar su misión en la vida... 
Pues esa es la razón eterna de todo ser... hallarse a sí mismo y a la otra mitad de si mismo que les acompañe a vivir... 
Cuando te cuesta sobrevivir y cuando sonreír duele en el alma... 
Busca en tu interior la finalidad que  siempre has requerido en tu destino... 
Busca el verdadero camino que quieres que bajo los pasos de tus nobles pies sea forjado... 
Camina sintiendo quien eres sabiendo que eres y aceptándote en vez de engañarte pensando en quien deberías ser...
En cómo te gustaría ser para complacer a los demás...  Ahora solo complácete a ti mismo... 
Se tu propio señor y ello te dará alas de libertad para volar libre por los límites de la imaginación".
Busca, busca... Encuentra en el fondo de ti, de tu ser, de tu corazón.
Sé fiel a tus sentimientos y nunca dejes que alguien decida por ti.
Tú confía en lo que ves, en lo que sientes y en lo que intuyes... 
Que  los sueños no se pierdan entre mares de recuerdos...  Y  que los recuerdos nunca sean olvidados pues son la base de la vida eterna...  
El dragón que llevas dentro espera salir de tu corazón cuando comprendas que tú mismo eres el, lo que buscas lo que persigues, las respuestas que siempre has buscado están en ti mismo". 
Encontrarás el camino hacia el amor verdadero; dejando que vuestro propio corazón se exprese libremente, que hable por vos, traspasando lo irreal hasta llegar a mantener unidas nuestras almas.

Ahora la Princesa inmortalizando en ese momento lo que hacía tiempo había leído en el castillo del sabio,  vislumbró todo. Afanosamente se levantó, regresó al Castillo y empezó a planificar lo que tenía que hacer.

domingo, 24 de marzo de 2013


RECUERDOS, FELICIDAD EFIMERA. 

Era una noche cálida y sombría, de las que erizan la piel al respirarla de las que llenan la sangre de incontables locuras. La Princesa va con el rumbo perdido, sin brújula   que le marque destino, sólo tratando de agarrar el viento que la lleve a lo desconocido… buscando una estela que la rescate de las grietas amargas y las simas profundas… Esperando que cualquier agonizante noche del bosque de la melancolía, iniciara la matanza de los inolvidables momentos.
Su mente ha volado lejos y el cuerpo, solo, responde a los estímulos del sonido. Durante horas caminaba, caminaba en la oscuridad del Bosque, bailó entre los árboles, inconsciente de que las piernas comienzan a fallarle. Tiembla de agotamiento y la oscuridad la envuelve antes de caer al suelo violentamente, su mente no regresa aún. De pronto la princesa escucha una voz tenue, que no sabe de dónde proviene…

Estás aquí, el no saber qué haces aquí exactamente, te perturba. La ansiedad te paraliza y apremia tu cautiverio riéndose desbocada en algún punto de tu interior. Cuando ya solo te queda abandonarte al olvido, entre las rendijas te aferras una felicidad efímera que se acurruca en la noche sin ningún remordimiento, llamada Recuerdos...

Princesa, cuánto duele la ilusión de querer regresar los días?!…. Sólo buscas consuelo al decir que al Caballero lo has sentido todas las noches, escuchando su voz en los turbios silencios, besando tus labios en las sombras, atrapada en cada verso de sus poemas, en la luna que alumbraba sus horas cubriéndolas de un sueño… y siempre piensas que él está ahí, en algún lugar del camino iluminándote con sus palabras el alma, sintiendo con sus caricias como si una nube de algodón te envuelve… Sabiendo que es un sin retorno del tiempo.

Y entonces lloras, lloras porque destruyes lo que amas, sin dilucidar que al hacerlo causas daño la Princesa, a ti misma.  Pero  mientras sigas sentada cada noche  sobre la oscuridad del silencio, mojada en tu amargo llanto,  o caminando  en medio de las tinieblas, donde se agotan las lágrimas, contemplando perdida el firmamento y viendo pasar la vida sin destellos de esperanza, y viviendo sólo de recuerdos,  tu alma continuará danzando vacía sobre la espuma y así,  jamás encontraras el Don que tanto anhelas.
 
Continuaba  la voz tenue en la mente de la Princesa, recuerda lo que te dijo el Elfo de la Luz:   “Si puedes cerrar tus ojos, ver tus ilusiones dibujadas en tu pensamiento, no hay duda….”

La princesa sabía que no pudo detenerse a tiempo, que no puede regresar el tiempo, ni detenerlo... ese amor verdadero... nunca sabrá qué clase de amor fue, es un amor que jamás se volverá a repetir... Un amor que jamás volverá. Al darse cuenta de esto la princesa soltó una lagrima, no podía remediar lo ya hecho.

Con una lágrima se quedó pensativa…

viernes, 22 de marzo de 2013

ENSIMISMADO..
 
Hoy el Caballero recibió una vista inesperada de su Ángel,  estaba tan ensimismado con sus múltiples ocupaciones, que no pudo percatarse de su presencia.
El ángel hizo lo imposible por llamar su atención, mas todo fue en vano.. Pero eso no fue un obstáculo para quedarse, disfrutarlo y verlo trabajar tan concentrado, mientras le acariciaba sus hombros y sutilmente deslizaba sus dedos por el cabello, besaba su cuello, inhalaba no solo su aroma sino su amor, las palabras llovieron sobre el Caballero como caricias susurrándole: Te amo con toda el alma, te extraño amor... Era todo un éxtasis para el ángel estar allí.
Pasaba el tiempo y el caballero enfrascado entre papeles…. Como ángel –femenina-, curiosa al fin y por demás desconfiada, decidió pormenorizar y revisar cuanto se encontraba en el despacho del caballero. Observaba el banco y un armarito junto a la pared, muebles de guardar ornamentados con talla gótica y arquitos conopiales, un sillón biplaza decorado con pergaminos y tracería… y es que hasta tuvo el atrevimiento de entrar en la alcoba del Caballero, su cama bajo baldaquino; faldón decorado con pergaminos. El ángel pensaba: el mobiliario demuestra una holgada opulencia, pero a él le gusta estar en la cabaña del bosque encantado que tiene un mobiliario austero, básico solo lo indispensable…
Pensando en la cabaña y en instantes el ángel se perdió en los recuerdos.. Sólo había estado una vez allí, le encantó estar en los brazos del caballero, justo frente a ellos  una chimenea. En relámpagos, sin palabras con ansias y deseos, estaban uniendo sus latidos, sus sentidos, su existencia entregándose con pasión, con todo el amor que se profesaban, convirtiéndose en uno solo. Un profundo suspiro  le robó ese recuerdo al ángel  y retorna al despacho.
Todavía el Caballero concentrado en su trabajo –tanto que criticó a la princesa- que no pudo percibir  a su ángel,  quién se dispuso a leer todos sus escritos, escuchaba una y otra vez y otra vez, los poemas que él recitaba para ella, además de  oir melodiosas canciones sintiendo desde el fondo de su corazón, lo único que llena todo su ser: El calor y amor del Caballero.

jueves, 21 de marzo de 2013

CABALLERO ANDANTE
 
Hubo una vez un Caballero Andante
con pesada armadura, escudo y lanza
de miles de leguas incansable caminante...
Campeón de mil torneos
buscaba un Castillo de Felicidad
para su ansiada y recordada amada
Que hacía mucho tiempo le esperaba...
 
Hubo una vez un Caballero Andante ,
Luchador de cientos de batallas  
caminaba junto a su fiel corcel cansado
con el yelmo colgando en su montura...
En aquel camino agreste casi sin agua ni alimento
estaba a punto de rendirse...
Cuando sentándose pesadamente
en una piedra a descansar...
Con la vista nublada todavía,
ve un resplandor de donde sale
Otro caminante...
 
Un venerable anciano de larga barba blanca
y túnica roída por el tiempo...
¡De donde vienes y quien eres anciano!
Increpó con voz autoritaria el Caballero...
"Vengo de donde se vuelve y no se vuelve..."
contesta el anciano con voz dulce pero segura,
Extrañamente no parecía cansado
pero le dijo que tenía sed,
A lo que el  Caballero sin pensarlo
le acercó una bota de cuero
con los útimos sorbos de agua que le quedaban,
Y como adivinando su pensamiento
el anciano sigue diciendo:
 
"He visto el castillo de tu amada doncella
por cierto, está muy cerca del cielo...
Pero no podrás abrir sus puertas
sin esto que te voy a regalar...
más fácil será llegar hasta él si abres tu alma
Y me escuchas con detenimiento..."
 
Y metiendo su mano derecha en su viejo bolso
extrajo algo cuyo resplandor
cegó por momentos la vista del Caballero Andante...
 "Son las llaves de oro, agregó, que necesitas valiente Caballero,
el castillo está lejos, allá junto a las nubes...
pero sólo podrás encontrarlo si abres también
las puertas de tu espíritu con éstas llaves que te daré..."
 
"Allá lejos, muy lejos te espera tu hermosa doncella
Pero su corazón y su alma tienen como el castillo
puertas que debes abrir siendo noble y siguiendo
Estos sencillos consejos..."
  Una bruma color azul turquesa invadió el ambiente
y se mezcló con la luz
que rodeaba al venerable anciano,
Quien con voz clara y sonora le habló...
 
"Amala con locura pero compréndela,
Llénala de ternura junto con tu pasión
Haz de su cuerpo un templo
Porque si lo carnal es importantísimo
No es lo único y esencial...
Nunca la hagas sentir como un objeto,
Házla tu Dama de verdad,
Respétala en todos los sentidos,
Dále la razón cuando la tenga...
Y aprende a pedir perdón con humildad
Y nunca le mientas,
Háblale con dulzura
No la llenes solamente de joyas
porque así nunca comprarás su verdadero amor,
Escucha su voz
Como el trino de los pájaros en la mañana
Sorpréndela cada día con una nueva emoción,
Pues el detalle más sencillo
puede ser un tesoro para ella...
Tómala por sus manos y bailen un vals...
Cántale una canción con tu laúd
cual enamorado trovador,
Cuéntale tus triunfos en batalla
pero habla más de ella que de tí...
Abrázala estrechando su cuerpo con el tuyo
Recítale un poema en su honor..."
 
Y cuando levanta la cabeza el Caballero Andante,
todavía como despertando de un largo sueño...
Encuentra en sus manos aquellas llaves de oro
 Y ve perderse al anciano transformado en jóven ángel
Dentro de aquella bruma de felicidad,
y a lo lejos, cerca de las nubes
Vió el más hermoso Castillo que jamás había soñado...

miércoles, 20 de marzo de 2013

 
 MIENTRAS TANTO EL CABALLERO
 
El alma de su dulce y amada Princesa Ángel sumida en un profundo sueño, mientras tanto… El caballero se detuvo para contemplar las maravillas del bosque encantado  el lugar de los sueños, apenas se percató del desvanecimiento de su presuroso encuentro que todas las noches tenía su alma para acompañar a la princesa, pero algo en su interior le decía que  no lo necesitaría…

“Sentía el tacto húmedo de la hierba alta que se mecía, suavemente, a causa de una juguetona brisa.  El olor del polen con un aroma dulzón y empalagoso, que le embotaba los sentidos.  Los delicados pétalos le acariciaban las piernas, evocando el roce suave y sensual de una hermosa ninfa de los bosques; las argénteas aguas del río que atravesó, le tonificaban y relajaban a medida que se dejaba imbuir por su reconfortante frescura. Se adentró en la profundidad de del bosque densamente  poblado…. La inmaculada belleza del lugar cautivó al  Caballero hasta que llegaron a él ligeros susurros en el aire, voces… tenues ecos… ¡Llamándolo! Tan cercanos que parecían hallarse casi al alcance de su mano,

Una búsqueda misteriosa que dio sus frutos al llegar a un pequeño claro del bosque donde se alzaba un círculo de piedras, en el que doncellas cubiertas de hojas de roble, susurraban bailando en círculos. Sus movimientos rítmicos y cadenciosos hacían que de vez en cuando se desprendiesen algunas de las hojas que cubrían sus torneados cuerpos.

La música sonaba armoniosamente interpretada por un fauno de cuernos y patas de cabra haciendo cabriolas y saltos, mientras entonaba con fuerza la cautivadora melodía de su flauta, en  compañía de las dríadas, ninfas, hadas y los sátiros que sólo buscan calmar sus más bajos instintos, persiguiendo y embaucando a aquellas (a veces a aquellos) que se adentran por sus territorios.

El sintió los largos brazos que le envolvían como las caricias de los vestidos tejidos en seda, y lo guiaron hasta el círculo de baile. Dejándose llevar con bastante buen placer en las acompasadas danzas, comenzó con giros y saltos armoniosos al son de los dulces soplos de la flauta, que le hacían perderse entre las risas, las curvas, los sonidos y el goce. Incluso el cansancio no parecía hacerle mella, sino que cada vez quería más y más…

Agacharse y atravesar los brazos perfumados de sus compañeras, ver los largos cabellos flotando al viento, disfrutándolo y deseando que no terminase nunca: bailar en felicidad hasta la eternidad…

Un ligero traspié lo hizo rodar por el suelo hasta que se golpeó contra un tronco seco, y el dolor desembotó sus sentidos embriagados de regocijo y esperanza.

Las lisonjas y la música comenzaban a envolverlo nuevamente. Desesperado empezó a correr con el corazón encabritado, tapándose los oídos con fuerza para evitar caer en las tentaciones de los maravillosos sueños; huyendo de aquello que más deseaba su corazón. Anduvo durante tanto tiempo sin rumbo que se derrumbó agotado. La humedad del rocío en sus manos actuaba como un bálsamo para calmar el ardiente calor que envolvía su cuerpo. Y mientras recuperaba el aliento, se preguntó cómo sería capaz de encontrarla en este mundo inacabable lleno de tentaciones, deseos e ilusiones.

Apenas podía  percatarse de lo que sucedía a su alrededor, hasta que alzó la vista ante una misteriosa descarga de claridad.

Un luminoso haz de arco iris se curvaba en el cielo para detenerse en el lugar donde se hallaba el Palacio”,  morada de la Princesa Angel.

El resplandor procedía de allí, ¡no cabía duda alguna!  A pesar de ser la prisión de su amada, El Caballero se maravilló ante la hermosa belleza del lugar.  Esta beldad hipnótica que  hacía perder cualquier noción de la realidad. Él sabía que no debía demorarse más ya que tenía que proceder al encuentro con presteza, o todo estaría perdido.”

Cuentan  que la Princesa Angel parece estar cada día más alucinante… Pierde el juicio… A pesar de la distancia,  del tiempo,  ella muy indirectamente muestra sus sentimientos, cosa que él entiende, lo que causa cierta gracia a la Princesa Angel.
 
La verdad es que está enamorada y desequilibrada decían los aldeanos, se alejó del Caballero y no tiene ningún motivo para actuar de esa manera.. Con rabietas y celos!
Pero lo que no saben los aldeanos es que...

“El caballero es el responsable del enojo de su ángel, pues siempre la acostumbró a acudir inmediatamente a su llamado”