¡Qué dulce sabe el amor
Tras el dolor de la ausencia
Cuando hay fiel correspondencia
Entre amada y amador!
Cuando, en su separación,
Cual la amante aguja esclava
Del Norte, siempre apuntaba,
Uno al otro corazón;
¡Día de eterno desearse!
Tan sólo para buscarse
Al uno y otro servía,
Y la enamorada bella
Soñaba sueños de miel
Con su amado, y jamás él
Soñaba sino con ella.
Cuando sordos los oídos
Y los ojos con ceguera,
Cuando de su amor no fuera
Les hablaba sin sentidos.
Y querrían que hasta el viento,
En todo tiempo y lugar
Les hablara sin cesar
De su único pensamiento...
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